¿Cuánto hacemos de diseño realmente?

En este instante, en España, es una pregunta fácil. Pero hay que saber “¿qué es diseño?”, porque la tendencia actual es obligarnos a hacer menos diseño y recurrir mucho, pero mucho, a una mezcla de información visual que combinada se ve bien, (o mal algunas veces), pero que dista mucho de serlo y hace que nuestro trabajo pueda parecer más arte que ciencia.

diseño express

El buen diseño es la respuesta a una necesidad, que nos deja ver un grupo de factores más allá de homólogos y tendencias actuales, lo cual es solo el principio. Aunque todos estos factores están vinculados, y la mayoría de las veces se condicionan unos a otros, se pueden separar por uso, función, contexto y tecnología. Y pueden sonar muy lejos, por ejemplo, de la simplicidad del diseño un logotipo, pero al contrario, es el estudio de estos el que hace que sea simple y perfecto.

Entonces ahí es donde está la diferencia de un “diseño rápido” a partir de experiencias visuales (que para mí no es diseño) y diseñar. Porque lo que puede verse muy bien, creado a partir de varios diseños conocidos, lo más seguro es que no responda 100% al uso que se le va a dar, que no influya directamente en el consumidor real para el que diseñamos, que no quede tan bien en el espacio donde se va a emplear o no responda a la frecuencia o el tiempo en que será visto, y que para la tecnología que tenemos no sea la mejor solución o no lleguemos a explotar esta al máximo. Entonces, ¿cuántas veces NO nos dejan diseñar?

Lo más importante no está en lo que respondamos. Estamos muy condicionados por los empleos que encontramos, y si tenemos que hacer este tipo de “diseño”, podemos hacerlo bien ¡claro está!. Lo esencial es tenerlo presente y, si en algún momento nos dejan, diseñar.

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